El país nórdico de Noruega, ejemplo por excelencia económico-social y el país más rico y desarrollado según la ONU, está empezando a acusar los efectos de la bajada en el precio del barril de crudo. Y es que, no solo está afectando a los países emergentes y a las grandes petrolíferas, este descenso está llegando a un país, el cual depende hasta un 40% de su PIB de las reservas de petróleo que existen bajo sus aguas.

Desaceleración de la economía noruega

El petróleo noruego ha pasado a ser menos competitivo que el de otros países del mundo, sumado a que la demanda se ha desacelerado y la oferta es cada día mayor, lo convierten en una de las víctimas de este proceso de caída de los precios del barril de crudo.

Esta situación ha provocado que el país nórdico haya superado el 4% en su umbral de paro, una cifra que puede parecernos irrisoria, pero que ha provocado todo un drama en tierras noruegas. La oleada de despidos en el sector energética tiene buena parte de la culpa: hasta 20.000 empleados relacionados con las petroleras se han visto en la calle desde junio de 2014.

Parece ser que las contrataciones están creciendo este año, y es que, alrededor del 65% de las empresas planea incrementar sus plantillas durante el 2015. Según el informe Infoempleo Adecco, las categorías en las que más van a aumentar las contrataciones serán en técnicos y empleados, además de en las áreas de servicios generales y TIC.

Pero aún hay problemas en el horizonte

Pese a estas buenas perspectivas, las empresas aún tienen en mente diversos problemas acerca de la situación actual del mercado laboral. De esta manera, prácticamente la mitad de las compañías, un 46% de ellas, indican que el estado de la economía es su principal problema.

Seguido de la carencia de profesionales (un 33%) y después, un desajuste entre vacantes y oferta disponibles (un 31%). Luego, para el 29% de las empresas encuestadas, los tipos de cotización y las bases son excesivos. Además, el 25% cree que en España existe una legislación laboral ‘muy rígida’.

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), publicó hace tan solo un par de semanas su habitual informe mensual, en el que apreció que el 2016 podría llegar a ser el año récord mundial en el consumo de crudo.

En total, se calcula que, el año que viene, se consumirán en el mundo un total de 94,04 millones de barriles de crudo diariamente. Una cifra que romperá que todos los esquemas y que viene dada en parte, debido al abaratamiento del petróleo durante los últimos tiempos.

Crecimiento anual de la demanda

Los cálculos esperan cifran el crecimiento anual de la demanda mundial de crudo en un 1’38%. Las previsiones que ofrece la OPEP, augurarían también un leve aumento del precio del petróleo, que actualmente se encuentra presionado a la baja por la oferta excesiva en el mercado.

Los ciudadanos que viven (o desean vivir) en Londres, se enfrentan cada día a mayores dificultades para poder establecerse allí. Y es que, el precio de la vivienda se ha disparado durante los últimos años, desplazando a gran parte de la población hacia las afueras de la city.

Ante la práctica imposibilidad de conseguir un inmueble, sea en alquiler o en ‘utópica’ propiedad, debido a los disparatados precios que alcanzan, los residentes buscan formas alternativas para poder quedarse allí.

Y una de ellas, son las pequeñas embarcaciones que discurren por los canales fluviales de la capital británica, a dónde están trasladándose familias enteras con la intención de poder sobrevivir al zarpazo inmobiliario.

Sensiblemente más económico

La situación de la vivienda en Londres no tiene visos de mejorar, de hecho, la calificación Standard & Poor’s ha anticipado ya un incremento de los precios en Reino Unido de alrededor de un 7% para 2015 y de un 5% para el 2016.

Esta escalada de precios provoca que, pese a tener un buen sueldo, el acceso a la vivienda sea realmente restringido. Por ello llegan más alternativas con las barcazas, que cuestan aproximadamente una cuarta parte de lo que costaría comprar una vivienda estándar en Londres.

La opción de convertirnos en nuestro propio jefe es escogida cada vez más personas. Ya sea por la actual coyuntura laboral y económica o porqué nuestro sector profesional es demandante de un trabajo específico y personalizado, lo bien cierto es que a muchos les toca hacerse autónomos.

El problema llega cuando se deben afrontar las cuotas de autónomo, el IVA y el IRPF, y no se cuenta con una abultada cartera de clientes, con lo que el trabajo y los ingresos son esporádicos. ¿Cómo lo hacemos si nuestros ingresos son tan menores?

Hazte socio cooperativista

Una buenísima alternativa para aquellos que estén en la situación que os hemos mencionado, es hacerse socio de una cooperativa de trabajo asociado o de impulso empresarial. De esta manera, se ofrece la posibilidad de cotizar a la Seguridad Social y en el régimen general, tan solo durante los días efectivos de trabajo.

Además, estas entidades pueden servir como un apoyo muy importante para aquellas personas que están iniciándose en el vasto mundo del autónomo y requieren de una cobertura fiscal y legal necesaria. Por tanto, se ofrecen servicios de formación, asesoría legal o incluso de acceso a los microcréditos.