En la última reunión de la Comisión Europea de los Estados Miembros de La Unión Europea, la conclusión a la que se llegó es que, las economías domésticas de los Estados miembros van a tener un crecimiento estable en el periodo de referencia que va desde el 2016 al 2018, ambos incluidos.

 

Este posible crecimiento, que es el primero en una década en el que todos los países miembros tienen expectativas de crecimiento, no está totalmente confirmado, ya que, tal y como explican los expertos, está rodeada de un grado de incertidumbre que supera a las habituales predicciones económicas.

 

Este tipo de previsiones se hacen, tras conocer una serie de variables, que, por primera vez desde el boom de la crisis, son todas positivas, y entre las más destacables encontramos:

 

  • El crecimiento del PIB real, que, dentro de la zona euro, ha tenido un crecimiento sostenido durante los últimos quince trimestres.

  • El empleo, tiene una tendencia de crecimiento positivo, en el que no se aprecian pico.

  • El desempleo ha conseguido llegar a los niveles que superan a los previos a la crisis.

  • Se ha regenerado el consumo privado, que se convierte en el verdadero motor de la recuperación económica.

 

La inversión es el único punto que no tiene una lectura tan halagüeña, pero, aunque de una manera discreta, si que sigue aumentando.

 

Por ello, en la última reunión, en la que, la cúpula de expertos en macroeconomía de la UE, que ha lanzado las previsiones de invierno, da una previsión de aumento del PIB del 1,6% en el 2017,y del 1,8% en el 2018, colocando el crecimiento conjunto en un 1,8%. Estos números son ligeramente superiores a las previsiones que se lanzaron para el otoño, en la anterior reunión, ya que, ha habido una mejora de la economía en los meses finales del 2016 y los primeros del 2017.

 

Los principales ejes en los que se soporta esta posible subida, son:

 

La demanda interna

 

El consumo de la gente en empresas privadas es, y va a seguir siendo el principal impulsor de las mejoras en la economía. Gracias a esto, se están dando unas mejoras en los contratos laborales activos, con incrementos en los salarios medios, Aunque, si que es cierto, que, el aumento de la inflación de productos energéticos, limita en gran medida el poder adquisitivo de los hogares, por lo que el consumo privado tendrá sufrirá una leve frenada.

 

Crecimiento de empleo

 

El crecimiento del empleo y la reducción del desempleo son dos conceptos paralelos, ya que, cuando uno crece, es síntoma de que el otro decrece. Por ello, la recuperación de la economía expande sus efectos positivos hasta el resto de mercados de trabajo. Aunque, se estima que el mercado se mantenga estable en los dos próximos años, si que se cree que el crecimiento del mismo no será tan marcado.

 

Al suponerse una estabilidad para el mercado laboral, la tasa de desempleo seguirá bajando, hasta conseguir los números más bajos desde el 2009, por lo que situarán en un porcentaje similar al del arranque de la crisis.